
No se muere dos veces para darse el gusto del perdón.
Pero yo tengo un gato que tiene siete vidas.
No respiren tan fuerte, que se vuelan las locuras de mi mente
Tal ves un silencio distinto
Una puerta con andén para el olvido.
No llores, la tarde ha concluido,
Te vuelvo a la alegría continua de un niño.
Tengo un gato que camina como “Pinocho”antes de ser humano
Esto no deja de provocarme una tristeza distinta.
Una sensación, el pulso fuerte
y los ojos que se agrandan hacía dentro
Yo y dios, nos entendemos muy bien.
Dando de comer a la mecánica que aletea en el cerebro,
la genómica en danza perpetua:
me busco animal, si me ha tocado humano, olvidare recordar
No es bueno soñar tanto, puede doler el alma,
No es necesario tener esperanzas para actuar
Condenados a la libertad, al por venir
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